martes, 8 de julio de 2014

No reclames al amor.

Hola!!

Qué tal?? Cómo va ese verano? Hoy os traigo la reseña de una novela bien fresquita y ligera para estos días de calor, pero no por ello de mala calidad, ni mucho menos. Se trata de No reclames al amor de Carla Crespo, autora que conocí hace poco (ya os presenté En un solo instante) y de la que me enamoré enseguida, como os dije en una de las entradas.

Desde que dejó la universidad y empezó a trabajar como agente de pasaje en una línea aérea, el día a día de Tesa transcurre entre retrasos y cancelaciones. Los horarios intempestivos del aeropuerto la agotan, apenas tiene vida social, no llega a mileurista y vive colada por Roberto, un piloto que no le hace ni caso… aun así, es feliz con su rutina. 
Un día, tras un desagradable incidente con un pasajero que queda en lista de espera, su pequeño mundo se desmorona. Sin trabajo y sin expectativas de encontrar uno nuevo hace las maletas rumbo a la tierra de las oportunidades. Lo que no sabe es que lo peor está por llegar. Miguel, el encantador y atractivo joven que se ha sentado a su lado en el avión, ¡no es otro que el grosero pasajero del overbooking! 
Está dispuesta a olvidarse para siempre de él y a empezar de cero su vida en Boston cuando su nuevo amigo, Simone, lo invita a la fiesta de Halloween y, entonces, sucede lo inevitable: empieza a mirarlo con buenos ojos y donde antes había odio ahora hay ¿amor? 
¿Será capaz Tesa de olvidar el incidente que cambió para siempre su vida? ¿Será capaz de perdonar a Miguel?
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Lo cierto es que la novela se lee muy rápido (menos de 24 horas duró en mis manos), pero es una historia bien bonita, bien hecha y agradable.

Partimos de la base que defiendo: no hace falta una historia compleja ni cincuenta giros argumentales para que le resultado sea magnífico y esta novela es un claro ejemplo. El planteamiento es sencillo y gracias a ello y a la pluma (o en estos tiempos quizás tecla ya) de la autora las aventuras de Tesa vuelan en nuestras manos. Un personaje genial, encantador, como también lo es el masculino, Miguel, que el pobre chupa broncas, con algo de razón… Por otra parte tenemos a la fiel amiga de Teresa, María, que dará juego y mucho que hablar, así como Simone, el compañero de piso de Boston.

El lenguaje y la estructura empleados son, como digo, sencillos, pero no por ello malos; conocemos los motivos de los personajes y así entendemos sus reacciones y acciones sin resultar forzadas (algo muy importante, creo yo). Además de esto, personalmente, me enamoró la decisión de irse a Boston y el trabajo que ella encuentra allí, así como su nueva vida al otro lado del charco.

En resumidas cuentas, una novela muy bonita que se lee con gran facilidad y que deja un muy buen sabor de boca. Lo sencillo no tiene por qué ser ni soso ni feo y con esta autora tenemos la prueba, en mi modesta opinión.

¿Aún no conocéis a Carla Crespo? Pues os animo a hacerlo cuanto antes.


Hasta la próxima entrada   ;)

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